En la actualidad, la oferta de servicios de gimnasios e instalaciones deportivas es muy amplia y variada, sobre todo en las grandes ciudades y centros urbanos de más de veinte mil habitantes. Aún así, hay un gran porcentaje de la población que no accede a los mismos, por muy distintos motivos. Uno de ellos es la falta de tiempo. La escasa o nula compatibilidad entre vida laboral, familiar y social, provoca que muchas personas encuentren poco tiempo para dedicarse a sí mismas, para separar unas cuantas horas a la semana para realizar actividades deportivas, con las consecuencias negativas de una baja calidad de vida, de salud y de imagen.
Los gimnasios caseros, esos que tienen múltiples prestaciones y aditamentos, son una buena opción para combatir la falta de tiempo para entrenar. Su facilidad de montaje y utilización, los convierte en valiosos aliados para mantener un cierto nivel de forma física, si sabemos utilizarlos claro está. El problema, es que la mayoría de la gente que tiene un gimnasio casero, lo utiliza poco o nada, y la flamante adquisición se convierte muy pronto en el perchero más caro de la casa, bien sea por preferir la tentadora oferta del sofá y el televisor que están al lado, por tener un escaso conocimiento de las funciones de la máquina, o por falta de motivación para entrenar.
La mejor opción para rentabilizar la compra de un gimnasio casero, es solicitar los servicios de un entrenador personal. Al contrario de lo que se podría suponer, dichos servicios actualmente no son nada caros. Si buscas bien en los anuncios clasificados de tu ciudad, encontrarás una oferta muy variada y con muchos perfiles de dónde escoger el más adecuado a tus intereses. Basta con contratar esos servicios tres veces por semana durante un par de meses, para confeccionar un buen programa de entrenamiento, y después una vez por semana para que el entrenador pueda llevar un seguimiento de tus progresos y hacer los ajustes necesarios.
Un buen entrenador te realizará algunos test previos para conocer tus capacidades físicas, así como aconsejarte que te hagas una valoración médica antes de iniciar con el programa. De igual manera, no te inducirá a ejecutar ejercicios o movimientos para los que no estés preparado, te desaconsejará el uso de sustancias anabólicas o "milagrosas" y menos aún intentará vendértelas él mismo. Así mismo, mantendrá una presencia agradable y pulcra, puntualidad, un trato cortés y profesional en todo momento. Si no te encuentras a gusto con el entrenador que has elegido al principio, no tengas reparos en cambiarlo por otro que sea más conveniente a tus necesidades.
Pues bien, ya tienes a tu entrenador personal. Si se establece una buena comunicación entre vosotros, ambos saldrán beneficiados de la relación. Sigue al pie de la letra sus indicaciones y procura ser puntual y no perder ninguna de tus sesiones, puesto que ello redundará en la obtención de los objetivos a conseguir. No dudes en preguntar cualquier duda que tengas con respecto a tu programa y comentar todo aquello que pueda considerarse relevante y de importancia para lograr las metas trazadas.
Adelante y buen entrenamiento.

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