Las motivaciones que llevan a la gente a iniciar un programa de entrenamiento, son muy variadas y muchas veces no tienen mucho que ver con sus deseos. Algunas veces por prescripción médica, otras por motivos sociales, y algunas más por simple aburrimiento. En la actualidad, la actividad física a decaído considerablemente en todo el mundo, merced a un estilo de vida sedentario y comodino, favorecido por una dinámica de trabajo que nos obliga a permanecer demasiado tiempo en los centros de trabajo, comer de forma deficiente y dedicar las horas de ocio a vegetar en el sillón con el mando del televisor en la mano.
No es de extrañar, que los pocos individuos que se apartan de la norma actual sean vistos como bichos raros, tachados de vigoréxicos o adictos al deporte, cuando lo que están haciendo no es otra cosa que mantener un estado óptimo de salud. No hacen falta sesiones interminables de ejercicios para mantenerse en forma, pues bastan 20 o 30 minutos de entrenamiento ligero para conseguir que nuestros cuerpos mantengan un aceptable nivel se salud. Biológicamente, seguimos siendo un organismo perfecto, adaptable a cualquier entorno que nos encontremos, pero esa misma adaptabilidad nos traiciona al insertarse en un medio tan pasivo como la sociedad actual.
Las teorías del mínimo esfuerzo y la aparición de productos "milagrosos" que prometen dejarte el abdomen como un lavadero y unos brazos como troncos en dos semanas sin apenas levantarte del sofá, contribuyen al sedentarismo, apatía y transtornos de la alimentación como la bulimia y la anorexia, al no conseguir los objetivos prometidos. La única forma de conseguir y mantener un cuerpo saludable es moverse, hacer ejercicio físico, seguir un programa de entrenamiento adecuado a cada persona y no renunciar a las primeras de cambio.
Todos, jovenes y mayores, estudiantes y amas de casa, ejecutivos y obreros, ricos y pobres pueden seguir un programa de entrenamiento sin perder demasiado tiempo o dinero, sólo necesitan esforzarse un poco al principio, y cada vez un poco más según vayan progresando. No hace falta ir a un gimnasio super acondicionado, casi cualquier cosa que tengamos a mano en casa, en un parque, en la oficina o el colegio, nos servirá para empezar a movernos y mantenernos en forma. Recordad, un cuerpo saludable es la mejor manera de mantener nuestra calidad de vida.

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